Un mar de lenguas

Cuestión de prioridades – Preguntas para una huelga educativa

Digámoslo alto y claro: en la mayoría de nuestras aulas no se pueden respetar las distancias de seguridad por la excesiva ratio y por ello estamos todos y todas en continuo peligro y riesgo de contagio.

Esta mañana escuchaba en radio nacional comentarios sobre la preocupación generalizada del profesorado y familias sobre la incorporación de nuestros hijos e hijas a los colegios e institutos. A ello se añade el temor por parte del sector sanitario de que se colapse pronto la atención primaria debido al creciente número de casos con niños/as con síntomas similares al Covid y al contagio de menores a ancianos/as en los próximos meses invernales.

Esta mañana yo me preguntaba cuales son las prioridades de un país civilizado y que se considera desarrollado si pasan las cosas que han pasado y siguen pasando en este país. Pongo por ejemplo algo que nos hiela el alma, como las declaraciones de quienes han visto morir a personas mayores porque no había suficientes respiradores para todos y hubo que elegir. ¡Qué horror imaginar ese momento y sentirlo por parte de todos los implicados/as! Pero es que ahora vemos que esas cosas siguen pasando en el ámbito educativo y parece imponerse el ¡Sálvese quien pueda! Me sorprendo y me avergüenzo cuando comparo a nuestro país con otros países que también conozco y que tienen ante sí un futuro más esperanzador que el de España. Por algo será…

Y me arde algo por dentro cuando inmediatamente después escucho en la radio la noticia de la fusión Bankia y Caixa-bank y cómo a duras penas se va a intentar recuperar 3000 millones de euros de los 24000 inyectados en Bankia durante la crisis económica. Todo el mundo sabe que ese dinero inyectado no es de “papá” estado, ese dinero es de todos, de las madres y padres de niños y niñas que se incorporan ahora la sistema educativo público, de los hijos e hijas de ancianos y ancianas que no han sido bien atendidos en atención primaria en el sistema sanitario español. Todo ello ha ocurrido y sigue ocurriendo porque se ha acumulado una mala gestión, pasada y presente, de un bando y de otro. Sanidad y Educación han sufrido recortes continuos en los últimos años pero es que ahora siguen sin ser la prioridad.

Apoyo al profesorado

Los padres, madres y familiares están preocupados al igual que profesores y profesoras y estos últimos son ahora el equivalente del personal sanitario al que tanto aplaudimos en los peores momentos del inicio de la pandemia. En este momento el profesorado merece también todo nuestro apoyo y admiración para enfrentar la situación actual. A diario escucho al profesorado entonar un lamento justificado e inmediatamente después afirmar que harán todo lo que esté en sus manos para compensar el abandono institucional porque son auténticos profesionales y creen en el poder y valor de la educación de las nuevas generaciones.

Los gestores del dinero público, a diestra y siniestra, asumen la situación y los hechos sin temblarles el pulso ni la voz. Y yo, como tantas otras, me pregunto: ¿Por qué ocurre esto en España y no en otros países? ¿ Cuáles han sido y son las prioridades a la hora de gastar el dinero público, el dinero del estado que proviene de los bolsillos de todos y todas? ¿Cuál debe ser la prioridad de un país que se preocupa por su futuro, por las nuevas generaciones que posibilitarán el progreso y avance de una sociedad como la española a la hora de hacer una buena gestión del dinero público?

Del mismo modo que en nuestros hogares intentamos gastar con cabeza y hacerlo teniendo en cuenta las prioridades y necesidades básicas, así hay que exigirlo a los que gestionan el dinero público. Invertir bien y en lo más necesario y básico es pensar ante todo en la salud y en segundo lugar en el futuro. Si pensamos en el futuro sabemos que el progreso de todo país pasa por una educación de calidad para las nuevas generaciones, y no solo para los privilegiados que puedan pagar una sanidad y educación privada, sino para todos y todas. Si consentimos todo esto nos estamos encaminando a una sociedad que va a ser menos justa, menos igualitaria y sobre todo con peores condiciones para la mayoría de la población.

¿Hay razones para una huelga educativa?

Mañana 18 de septiembre hay una huelga educativa dirigida a toda la comunidad educativa y yo me pregunto de nuevo ¿Cuáles son nuestras prioridades como madres y como padres y en qué nivel de conformismo o aborregamiento nos encontramos? Mi prioridad como madre de dos hijos es asegurar por encima de todo la salud, bienestar y el futuro de mis hijos. Se está poniendo en riesgo tanto la salud como el futuro de nuestros hijos e hijas, se está ahogando aún más nuestro sistema educativo, ya muy tocado, no invirtiendo lo necesario en los momentos más duros. ¿Será que hay que recordarle a nuestros gestores cuáles son nuestras prioridades?

Ayer muchos y muchas pudimos comprobar que no se está priorizando lo más importante cuando nuestros hijos fueron a presentaciones en centros educativos públicos donde había 29 y 30 alumnos en una clase y donde no se podía mantener la distancia de seguridad para evitar en lo posible el contagio. Pero ¿estamos como sociedad también haciendo todo lo posible o mucho menos que eso? No debería haber más de 12-15 alumnos/as por clase en aulas del tamaño más común en nuestros centros.

¿Quién va a tener de una vez el coraje de dar un golpe de timón e invertir la curva de recortes y desvío de fondos que solo benefician al sector privado en detrimento de la calidad de los servicios públicos? ¿Quién va a organizar la progresiva contratación de más profesorado y sanitarios, habilitación de edificios y suelo público para más colegios y centros de salud y más inversión en recursos materiales? ¿Quién lo va a hacer si la sociedad asiente y da todo por bueno?¿Qué está pasando en este país cuando el pueblo no está respondiendo y exigiendo que se gestione bien el dinero público teniendo en cuenta las prioridades para la sociedad? ¿O acaso nos conformamos con el calor creciente como la rana que espera en la olla puesta al fuego y tenemos lo que merecemos?

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